Fundación César Manrique: donde el arte se encuentra con la naturaleza

La Fundación César Manrique, es más que una visita a un museo o a una galería de arte. Este espacio, que fue la antigua residencia y taller del artista, es un testimonio vivo de la visión de Manrique sobre la armonía entre el arte y la naturaleza única de la isla.

Un Recorrido por la Fundación

 

Al llegar a la Fundación, lo primero que impacta es la perfecta armonía entre la arquitectura y el paisaje de Lanzarote, una fusión perfecta que a la vez resalta las características de su entorno. La fundación, está construida sobre un mar de volcánico, con paredes blancas que contrastan con la roca negra, mientras que las plantas autóctonas añaden toques verdes, creando un ambiente que se siente al mismo tiempo moderno y ancestral. Adentrándote en la casa, vas sumergiéndote en el volcán y en espacios que desafían las construcciones tradicionales del hogar. La antigua residencia de Manrique está esculpida en las rocas volcánicas, y hace que sus visitantes disfruten de un recorrido único pasando por diferentes ambientes hasta llegar a un “oasis” en medio del volcán.

Cada sala ofrece una experiencia sensorial diferente, desde la pureza de la estructura de
piedra volcánica, hasta la luminosidad de los patios interiores.

El Legado de César Manrique

La Fundación no solo preserva la memoria de Manrique a través de su arquitectura, sino también mediante una amplia colección de sus obras. Las pinturas, esculturas y bocetos expuestos permiten entender mejor la evolución de su estilo. Un etilo particular, marcado por la influencia del surrealismo, pero siempre con un sello atemporal, que refleja su amor por Lanzarote y la visión de futuro que tenía para la isla. 

Además, la Fundación alberga obras de otros artistas contemporáneos, lo que enriquece la experiencia cultural del visitante y coloca a Manrique en un contexto más amplio dentro del arte del siglo XX. 

Un Espacio para la Reflexión 

Más allá de su valor como centro artístico, la Fundación César Manrique es un lugar para reflexionar sobre la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente. Los espacios exteriores de la Fundación, con sus jardines de cactus y emblemáticas piscinas, invitan a una pausa meditativa, permitiendo al visitante conectar con la filosofía de vida del artista. Es un sitio que inspira a considerar como nuestras propias vidas pueden alinearse más estrechamente con el mundo natural. 

Visitar la Fundación César Manrique es adentrarse en la mente de un artista que no solo creó obras de arte, sino que también esculpió el paisaje de su isla natal. Es una experiencia que deja una impresión duradera, no solo por la belleza visual del lugar, sino por la profunda conexión que Manrique logró establecer entre arte, naturaleza y vida. 

 

Sin duda, recomendamos que la Fundación sea la primera parada en tu viaje. Esta experiencia te permitirá entender la misión de Cesar de preservar el patrimonio natural de Lanzarote, resaltando la singular relación entre cultura y entorno que caracteriza a esta isla. 

 

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